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Le doy la espalda a la vida. La dejo que me toque el culo a su merced. Le doy la espalda, no la vigilo, no me importa, la dejo ser.
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Yo siempre he intentado vivir con la tecnología y no de ella. No se si lo he logrado.
Me puse a pensar sobre los impactos de la tecnología, o mejor dicho de los formatos que la tecnología nos presenta e impone, sobre la poesía.
Yo era de esos que escribíamos en papel. Mi primera novela, nunca publicada, se comenzó a escribir en un cuaderno universitario, tal y como si fuese un libro. A tal punto que en mis ratos de ocio me puse a enumerar las páginas.
Luego llegó el boom del Internet y la necesidad voyeurista. Me metí a un portal de “escritores” en línea, donde escribías tus textos y comentabas los de los otros usuarios esperando a que alguien se tome la molestia de hacer lo mismo con el tuyo. Los comentarios recibidos, que no fueron demasiados, no eran representativos de mi “público objetivo” y terminé aburriéndome. Sólo subí un texto. Uno de mis primeros cuentos.
Pero luego vino el mayor salto tecnológico desde la invención del indio pícaro, como diría la Radio Uno: Fotolog.
Fotolog era el espacio ideal. Subía una foto, no siempre relacionada con el texto y colgaba mi mamarracho bajo ella. Debo reconocer que en algún momento el modelo la rompió. Batió records. El público tendía al alza y, por decirlo así, el negocio andaba bien. Sin embargo las primeras luces del fin se vieron con la gran avalancha de Pokemones que comenzóa invadir y luego sepultar Fotolog.
Pero antes de que la horda pokemonística completara su conquista, empieza a sonar entre el publico Fotologuero lo que meses más tarde sería el monstruo Facebook. Pero los ejecutivos de Fotolog no se quisieron quedar atrás ante las arremetidas que amenazaban con destronarlos y realizaron el cambio que se transformaría en el más absurdo y evidente harakiri del sistema: desde ese momento solo miembros registrados de Fotolog podían hacer comentarios. Game over.
Cuando comenzó, meses antes, la caída de Fotolog, me mudé con mis textos a este blog. La verdad es que no tenía mayores expectativas a las obtenidas. De hecho no tenía expectativa alguna acerca de los potenciales resultados “mediáticos” que pudiese tener dEspaldAlavida como blog. En un principio me motivé y anuncié entradas seguidas y periódicas. Falso como las estadísticas. Muchas veces hubo intervalos de meses entre una entrada y otra.
Como pueden ver el blog sigue estando aquí, ha tenido momentos de una prosperidad considerable: muchos comentarios interesantes, otros no tanto, una cantidad de visitas diarias que ronda la decena (lo que para un blog de bajo perfil como este resulta notable), pero hace un tiempo he observado un deterioro, no tanto en el blog mismos, ya que sigue teniendo varias visitas al día, sino en el ambiente “bloggero”. Se ven pocas actualizaciones, pocos comentarios... Es, quizás, la vida misma que nos hace dejar de lado estas cosas por las obligaciones mundanas. Lo digo porque yo mismo he bajado mi participación en otros blogs amigos, pero al contrario del momento de la decadencia del Fotolog, a esto aún le tengo fe.
No digo que el blog como “la vitrina poética oficial” vaya a morir, pero sigo convencido que la poesía sabe mejor en papel.
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Caen las hojas muertas de mi juventud,
junto con mis juventudes muertas en mis hojas.
Con las muertas, secas, podridas y ajenas horas
de mi vejez que en mis hojas yacen, en virtud
de mi vieja muerte que a pesar de muerta
siempre flora, en la grieta abierta de mi vejentud.
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(La última entrada del año, como corresponde: en décimas)
Te doy mi vida en un sobre
Y no acusaste recibo
Y yo por más que te escribo
No encuentro respuesta acorde
Como cualquier diablo pobre
Que ruge y nadie le teme
Queriendo que el fuego queme,
Por amor regalo mi vida
Por temor mi amada termina
Con mi alma que poco puede.
Te entrego mi vida envuelta
En papel y a domicilio,
Me rindo y no pido auxilio,
No quiero verme de vuelta
Así sin darme ni cuenta,
Sucumbo en mi enorme vicio,
Enfrento este maleficio
Silente y con frente en alto,
Porque sin ningún espanto
Voy dispuesto al sacrificio.
Me rindo ante ti, preciosa,
Te cedo mi vida entera
Te dejo hacer lo que quieras
Con cada una de mis cosas
De forma poco ingeniosa
Confieso mi amor urgente
Aunque soy bien diferente
De uno que amor acopie,
Pues por más que el viento sople
Resistiré imponente.
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Que la juventud tiene directa relación con el presente.
Que un anciano tilda de jóvenes sus ancianos años recién pasados
Que un joven tilda de ancianos sus jóvenes años que están por pasar
Que el tiempo es y será relativo a nuestros deseos.
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Canción de amor, muerte en vida
Oculta tu risa entre las penas latentes
Crece la angustia en tu vida urgente
Pasa cerrando cada salida
Canción que te aplasta y pide alabanza
Cunde el pesar entre la desolación
Esconde tu llanto en la desesperanza
Amor de mentira, amor de canción
Santiago grande Santiago lindo Santiago querido Santiago moderno Santiago tranquilo Santiago verde Santiago cambiante Santiago cultural Santiago limpio Santiago ameno Santiago primaveral Santiago cantante Santiago agradable Santiago festivo Santiago cálido Santiago poético Santiago centro Santiago musical Santiago vivo Santiago acogedor Santiago sorpresivo Santiago paciente Santiago complejo Santiago atónito Santiago parco Santiago solo Santiago ruidoso Santiago nocturno Santiago sordo Santiago grisáceo Santiago atochado Santiago vacío Santiago encerrado Santiago frío Santiago saturado Santiago contaminado Santiago bizarro Santiago maltratado Santiago sucio Santiago cansino Santiago peligroso Santiago cabizbajo Santiago enfermo Santiago depresivo Santiago colapsado Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono.
Eat some
fireworks
and die
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Tantos años deseando estar contigo para siempre.
Tantas tardes desapareciendo solo, el sol conmigo.
Tantas noches esperando por ti en mi cama.
Tantas noches soñando que tu calor era el mío.
Tantas lunas llenas iluminándome en la nada.
Tantas lunas nuevas acompañando mi vacío.
Tantas vidas queriendo un abrazo eterno.
Hoy, el hedor de tus cabellos me recuerda que estamos muertos.
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Muero de a poco al entender que no entiendo
Muero despacio al caer en mis dudas
Siento que muero como muere tu espacio
Es sólo el prefacio de la muerte más dura
Es la cosecha abundante de mi vivir mintiendo.
Son tus respuestas correctas a mis preguntas capciosas
Son tus salidas perfectas a mis entradas impertinentes
Son tus canciones de amor a mis poemas carentes
Son tus pensamientos reales a mis cuentos fantásticos
Son tus besos clandestinos a mi corazón dislocado
Son tus soluciones exactas a mis dudas erróneas
Caigo en un caer constante y vivo tumbado
Caigo desde la altura a la que no he llegado
Siento el pesar de no haber hecho demasiado
Siento el dolor de verme acabado
Cansado, nublado y quebrado
Callado, muerto y solo
No veo, no creo, no puedo y no quiero,
No quiero ser la víctima de mis propios despojos
No quiero ser el caído de mis propios disparos
Ahora entiendo porque he muerto tantas veces
Fui yo quien me mató y he cumplido con creces
No estoy dispuesto a mirar con mis propios ojos
No quiero asumir que ya escapó de mis manos
Me hundo en la tierra de mi acontecer cotidiano
Me pierdo entre el agua de mi ahogo constante
Hablo solo a veces inconciente y pensante
Tropiezo entre las hojas de un poemario desierto
Para caer en las dudas de quien muere a diario
Por tus respuestas correctas a mis preguntas capciosas
Por tus decisiones certeras y mi proceder incierto.
Eso de ser sincero, de vez en cuando,
Te pasa la cuenta como si te tuviera pecados guardados,
Te pasa la cuenta sin misericordia alguna.
Eso de ser sincero, de vez en cuando,
Hace que no te des cuenta de lo bueno que puedes llegar a ser,
Hace que te des cuenta de lo malo que puede llegar a ser eso de ser bueno.
Eso de ser sincero, de vez en cuando,
Provoca los dolores de cuello, de espalda y de vida,
Provoca los temores de vida, de amor y de muerte.
Eso de ser sincero, de vez en cuando,
Engendra ese malestar estomacal y el dolor de cabeza,
Engendra victorias amargas y derrotas tristes.
Eso de ser sincero, de vez en cuando,
Da pie para pensar en cosas que no se debe,
Da pie para cosas que se piensa que no se deben.
Eso de ser sincero de vez en cuando,
Te deja un margen de error para la vida,
Te deja un margen de error para la muerte,
Te deja un problema enorme sin resolver,
Te deja solo.
Te deja solo.
Y es que no hay que ser un genio para darse cuenta.
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Y que de todos modos no sepamos solucionarlo.
Que la diferencia entre un problema y una solución sea tan poca, hace que hallemos esa diferencia enorme. Porque no vemos que la solución se mantiene siempre a un par de metros del problema y está en nosotros la dificultad para darnos cuenta.
¿Cuántas veces me han dicho eso?
Penélope, con su bolso de piel marrón y sus zapatos de tacón y su vestido de domingo.
Penélope, se sienta en un banco en el andén y espera que llegue el primer tren, meneando el abanico.
Dicen en el pueblo que un caminante paró su reloj, una tarde de primavera.
Adiós amor mío, no me llores, volveré antes que de los sauces caigan las hojas.
Piénsa en mí, volveré, es por tí.
Pobre infeliz, se paró tu reloj infantil una tarde promiza de abril, cuando se fue tu amante.
Se marchitó, en tu huerto, hasta la última flor, no hay un sauce en la calle mayor para Penélope.
Laralalá...
.....
Dicen en el pueblo que el caminante volvió... La encontró en su banco de pino verde.
La llamó Penélope, mi amante fiel, mi paz...
Deja ya, de tejer sueños en tu mente...
Mírame, soy tu amor, regresé....
Como diría un amigo mío... Acabo de entender la letra de la canción.
Penélope NO se dió cuenta que en frente de ella estaba por quién sufría, por quién lloraba, por quién la historia de su vida valía la pena ser contada.
En efecto, si hubiese reconocido a su amante adorado, Serrat no nos hubiese contado tal historia.
Así es la poesía, pues.
Como el ejercicio físico.
Si no duele, no sirve.
Me han dicho tantas veces que las soluciones están más cerca de lo que creo.
Creo que me han dicho muchas cosas.
Creo que prefiero meditarlo un poco más.
Aunque de tanto meditar se me ha ido la vida.