jueves, 31 de diciembre de 2009

Me Rindo

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(La última entrada del año, como corresponde: en décimas)



Te doy mi vida en un sobre

Y no acusaste recibo

Y yo por más que te escribo

No encuentro respuesta acorde

Como cualquier diablo pobre

Que ruge y nadie le teme

Queriendo que el fuego queme,

Por amor regalo mi vida

Por temor mi amada termina

Con mi alma que poco puede.


Te entrego mi vida envuelta

En papel y a domicilio,

Me rindo y no pido auxilio,

No quiero verme de vuelta

Así sin darme ni cuenta,

Sucumbo en mi enorme vicio,

Enfrento este maleficio

Silente y con frente en alto,

Porque sin ningún espanto

Voy dispuesto al sacrificio.


Me rindo ante ti, preciosa,

Te cedo mi vida entera

Te dejo hacer lo que quieras

Con cada una de mis cosas

De forma poco ingeniosa

Confieso mi amor urgente

Aunque soy bien diferente

De uno que amor acopie,

Pues por más que el viento sople

Resistiré imponente.


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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Relatividad

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Que la juventud tiene directa relación con el presente.

Que un anciano tilda de jóvenes sus ancianos años recién pasados

Que un joven tilda de ancianos sus jóvenes años que están por pasar

Que el tiempo es y será relativo a nuestros deseos.

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sábado, 7 de noviembre de 2009

Lanzamiento "In Fusión"


Para ir al evento en Facebook, haz click aquí.
Favor difundir.



martes, 13 de octubre de 2009

Canción de amor (o viceversa)

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Canción de amor, muerte en vida

Oculta tu risa entre las penas latentes

Crece la angustia en tu vida urgente

Pasa cerrando cada salida

Canción que te aplasta y pide alabanza

Cunde el pesar entre la desolación

Esconde tu llanto en la desesperanza

Amor de mentira, amor de canción



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martes, 6 de octubre de 2009

Private Eye

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Llegué a Santiago por casualidad. Llevo dos semanas aquí y aún no entiendo demasiado. Yo iba hacia Buenos Aires. Hollywood era demasiado para mí. Demasiado para un yanqui pobre. Me aburrí de la vida. No hay nada peor que un gringo pobre en su propio país.
Cuando murió el gato entendí que no tenía nada más que hacer ahí. Perdí mi sombrero. Mis escasos pelos habían olvidado como se vivía al descubierto. Empieza a llover y no cesa la gente pasando. Los artistas callejeros desaparecen despacio y la vida se empieza a extinguir poco a poco.


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lunes, 28 de septiembre de 2009

noveeeeeeela

y si me levanto y grito?
y si salgo y caigo?
y si mato y callo?
y si muero y callo?
y si muero y callo?


no pasó nada, como a Lucho en Alemania.
no pasó nada, como a Antonio en sus libros.

lunes, 24 de agosto de 2009

Santiago En Cien Palabras

Santiago grande Santiago lindo Santiago querido Santiago moderno Santiago tranquilo Santiago verde Santiago cambiante Santiago cultural Santiago limpio Santiago ameno Santiago primaveral Santiago cantante Santiago agradable Santiago festivo Santiago cálido Santiago poético Santiago centro Santiago musical Santiago vivo Santiago acogedor Santiago sorpresivo Santiago paciente Santiago complejo Santiago atónito Santiago parco Santiago solo Santiago ruidoso Santiago nocturno Santiago sordo Santiago grisáceo Santiago atochado Santiago vacío Santiago encerrado Santiago frío Santiago saturado Santiago contaminado Santiago bizarro Santiago maltratado Santiago sucio Santiago cansino Santiago peligroso Santiago cabizbajo Santiago enfermo Santiago depresivo Santiago colapsado Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono Santiago monótono.

sábado, 27 de junio de 2009

Dos putos millones de minutos

Todo esto, todo todo, es la locura, el pensar y caer sobre lo mismo cada vez y caer de nuevo. Tropezar dos veces con la misma piedra no es tan terrible. Me empiezo a preocupar cuando choco de frente contra el mismo roquerío, enorme, enorme, que a simple vista es imposible no verlo y choqué de frente y no es primera vez.
¿Acaso no entiendes? Tropiezas, vuelves a tropezar. Caes, caes y vuelves a caer. Siempre en el mismo hoyo.
Es temprano, crees, te levantas y buscas algo que comer. Te duele la cabeza, crees. Te duele todo, crees. Comes la misma galleta redonda de siempre. La misma galleta, la misma. Tiene el mismo sabor, la misma forma, la misma galleta redonda de siempre. Piensas en que ha pasado otro largo (corto) año y te vuelves a dar cuenta por la misma razón. Te das cuenta que el yoghurt que abriste luego de comer la galleta tiene como fecha de vencimiento, la fecha de tu cumpleaños, para el cual no sabes cuanto falta, pero sabes que está cerca porque está impreso en la tapa del yoghurt. No sabes, crees, si es bueno o es malo. No sabes, en realidad si es en lo absoluto. Sientes que vas a explotar, crees. Te duele la cabeza, el cuerpo, todo, crees. Y sigues mirando la tapa del yoghurt que te indica que falta poco, aunque no sepas cuanto falta. Te duele la cabeza y miras la galleta que aun no puedes comer entera. La miras, la sabes, la crees galleta, la crees redonda, la crees la misma, la crees. Tienes la galleta y no tienes idea de lo que significa, la tienes, la crees, la misma. Lleva casi cuatro años en tu mano, cuatro años. Cuatro años en tu mano. La misma galleta. Te duele, te hace doler. Es ese sabor agrio. La galleta ácida que estás seguro, crees, de encontrarla dulce. Es agria. Lo sabes. Lo quieres creer. Pero no puedes. Porque no crees. Estás seguro de su dulzura, aunque parezca ironía. Es dulce, es una galleta. Tiene que serlo.
La galleta no está en tu mano. Tú estás en la mano de la galleta. Llevas cuatro años en la mano de la galleta y ella te mira y te cree agrio. Y es que eres agrio. Te cree dulce, para que te creas dulce. Eres agrio como la galleta agria. Ella es agria aunque la creas dulce y tu eres agrio aunque no creas que eres dulce, porque no eres dulce. Y así, en esta discusión llevas cuatro años. Cuatro años. Mil cuatrocientos cincuenta y siete días. Treinta y cuatro mil novecientas sesenta y ocho horas. Dos millones noventa y ocho mil ochenta minutos. Así sucesivamente. Dos putos millones de putos minutos lleva esa galleta en tu mano y tu en su mano y ella en tu mano y tu en su mano y ella en tu mano y tu en su mano y ella en su mano y tu en su mano y ella en tu mano y tu en su mano y ella en tu mano y tu en su mano, pensándose. Pensándose agrios, pensándose dulces y pensándose dulces y pensándose agrios. Dos putos millones de putos minutos putos.
Dos putos millones de putos minutos putos, volviendo a caer constantemente en la misma fosa. Tropezando con la misma roca. Chocando con la misma tremenda pirámide atemporal que está en la mitad de tu camino. Una puta pirámide azteca que no tiene nada que hacer en la mitad de Santiago, que se interpone en mi camino y con la que choco de frente y me caigo y me rompo algo y me paro y vuelvo a chocar con una de sus paredes.
Y aún lo la ves. Estás chocando constantemente contra la pirámide que está en la mitad de tu camino, sobre la mano de la galleta que está en tu mano. Que está en su mano, que está en tu mano, que está en su mano. Que está en tu mano. Que seguirá ahí: la misma galleta irónicamente dulce y al mismo tiempo, la misma galleta irónicamente agria.

lunes, 15 de junio de 2009

Epílogo de un ermitaño

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Un ermitaño
Solo
Viviendo de su soledad
Acompaña a la nada solitaria
de la montaña
de la montaña sola
del mar
del mar solo
solo con él
Viviendo su soledad
Muriendo su soledad

Un ermitaño
Solo
Escribiendo su soledad
Solo
Para su soledad
Solo
Con su soledad
Solo
Ante su soledad
Solo

Termina su libro
diciendo:
“Solo
Muero solo
Muero de solamente
Muero de soledad
Muero de solentísmo
Muero de soledez
Muero de soledísmo
Muero de soledumbre
Muero de solez
Muero de solería
Muero de solención
Muero de soledura
Muero de soledad
Muero de solamente
Muero solo
Solo”


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lunes, 8 de junio de 2009

Suicide note from a misunderstood conceptual artist

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Eat some

fireworks

and die

multicolorly


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viernes, 1 de mayo de 2009

Poema Encontrado 1

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Tantos años deseando estar contigo para siempre.

Tantas tardes desapareciendo solo, el sol conmigo.

Tantas noches esperando por ti en mi cama.

Tantas noches soñando que tu calor era el mío.

Tantas lunas llenas iluminándome en la nada.

Tantas lunas nuevas acompañando mi vacío.


Tantas vidas queriendo un abrazo eterno.


Hoy, el hedor de tus cabellos me recuerda que estamos muertos.


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lunes, 16 de marzo de 2009

Yo ya no leo, pienso.

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La magia secreta de un libro ajeno -un libro escrito por alguien que no somos nosotros y que, incluso, es un libro que ni siquiera nos pertenece- reside en que enseguida se vuelve nuestro y propio y nos obliga a pensar en que uno, como ciertos animales peligrosos que sin embargo se domestican fácilmente (no a partir de la fuerza, eso que nos une a todos y nos iguala, sino de la inteligencia, aquello que nos separa en tribus irreconciliables y que nos hace temblar de felicidad ante el encuentro con un par), tiene algo que ganar leyendo. La pueba de esto es que las infancias con libros se recuerdan siempre como más felices que las infancias sin libros: uno puede haber tenido una niñez terrible, pero si leyó a la luz de grandes libros durante su oscuridad, a la hora de hacer memoria, se puede optar por el consuelo de recordar la alegría de las ficciones y no las tristezas de una realidad mal escrita.

Fresán/Mantra

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martes, 10 de marzo de 2009

¿Tiene sentido sentir?

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Estos últimos días de los últimos tiempos he estado sumergido en procesos físicos y psicológicos "definitivamente mantriformes" que me han llevado a sospechar que la vida es un diálogo permanente entre el cuerpo y uno mismo.
No sé si puedo tener el descaro de hablar de la vida como una película que se extiende a lo largo de ella misma, prefiero hablar de un diálogo constante, permanente, infinito.
Uno toma decisiones y el cuerpo arremete con sus réplicas que muchas veces no tomamos en cuenta.
Dolores, heridas, molestias, alzas de temperatura, sangre, bajas de temperatura, presión arterial. Cuánta cosa.
Yo converso a diario con mi cuerpo y me responde con dolores insoportables. Creo que no le gusta lo que le estoy contando.
Por más que le explico mis razones, no se decide a parar.


Ayer vi una luz nueva en el cielo. No brillaba mucho, pero es primera vez que aparece por acá.
Bueno, la verdad es que había escuchado hablar de ella, pero nunca la había visto con mis propios ojos.
Cuando la vi, sentí un placer inmenso, como el que se siente al conseguir lo que soñaste por años.
Pero a la vez sentí un dolor intenso, como el que se siente al no poder realmente palpar aquella victoria.



Sentir.
La cualidad del ser humano de "sentir" es un arma de doble filo. Un cuchillo que te acaricia con su hoja inofensivo, pero que en la misma pasada, te deja un corte que parece ser extenso, pero superficial. Y sin darte cuenta, no puedes siquiera dimensionar su profundidad.Probablemente te atravezó y no te darás cuenta hasta que los torrentes de sangre que expulsa tu cuerpo sean suficientemente grandes como para morir en el lugar.

El hecho de sentir, crea dependencia. Es una droga. Es dañina. Te obliga a seguir sintiendo y a la hora que ya no puedes sentir más, mueres. Mueres de carencia de todo, porque el sentir pasa a ser todo en tu mundo. Sientes que te falta todo, sientes que estás incompleto, sientes que no tiene sentido. ¿Me explico?:
Sientes que no tiene sentido.
Lo peor de todo es que no sabes si tiene sentido sentir.

Si tan solo pensaramos en modo-cyberpunk.
Deberíamos tener cuerpos custom. Que nuestras piezas se vendieran por separado. Que pudieramos cambiar las piezas que fallen. Que pudieramos intercambiar nuestras piezas. Así, en un mundo resuelto de enfermedades y de problemas, dejaríamos de sentir, dejaríamos de morir, dejaríamos de pensar. Porque el pensar hace daño, entonces deberíamos reemplazar la pieza que produce el pensamiento y la avanzada tecnología permitiría que el pensamiento sea funcional, concreto, directo, útil.
Computarizado.
Seríamos androides.
Perfectos. Correctos. Exactos. Solos. Aislados.



Si fuera tan simple de entender que esa luz que ví ayer en mi cielo corresponde a la luz que estaba esperando, podrían ser las cosas muy diferentes a como son actualmente.
Podría comenzar a pensar.
Podría comenzar a vivir.
Y como consecuencia, comenzar a morir.
Esa luz me hace, de todos modos, entender. Me hace dimensionar la carencia de luz que me falta. Brilla tan tenue a lo lejos y me hace sentir tan iluminado al mismo tiempo.

Creo que esa luz eres tu.
Creo que esa luz eres tu.
Y yo estoy tan opaco.


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miércoles, 4 de febrero de 2009

Tus respuestas correctas a mis preguntas capciosas

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Muero de a poco al entender que no entiendo

Muero despacio al caer en mis dudas

Siento que muero como muere tu espacio

Es sólo el prefacio de la muerte más dura

Es la cosecha abundante de mi vivir mintiendo.


Son tus respuestas correctas a mis preguntas capciosas

Son tus salidas perfectas a mis entradas impertinentes

Son tus canciones de amor a mis poemas carentes

Son tus pensamientos reales a mis cuentos fantásticos

Son tus besos clandestinos a mi corazón dislocado

Son tus soluciones exactas a mis dudas erróneas


Caigo en un caer constante y vivo tumbado

Caigo desde la altura a la que no he llegado

Siento el pesar de no haber hecho demasiado

Siento el dolor de verme acabado


Cansado, nublado y quebrado

Callado, muerto y solo

No veo, no creo, no puedo y no quiero,

No quiero ser la víctima de mis propios despojos

No quiero ser el caído de mis propios disparos

Ahora entiendo porque he muerto tantas veces

Fui yo quien me mató y he cumplido con creces

No estoy dispuesto a mirar con mis propios ojos

No quiero asumir que ya escapó de mis manos


Me hundo en la tierra de mi acontecer cotidiano

Me pierdo entre el agua de mi ahogo constante

Hablo solo a veces inconciente y pensante

Tropiezo entre las hojas de un poemario desierto

Para caer en las dudas de quien muere a diario

Por tus respuestas correctas a mis preguntas capciosas

Por tus decisiones certeras y mi proceder incierto


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miércoles, 7 de enero de 2009

Hay cosas difíciles en la vida

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Como mirar por el espacio correcto, elegir la vía correcta, saltar por la ventana correcta subirse al tren correcto, entre tantas cosas.

Los sentimientos se posan en superficies externas que no siempre velan por mantenerlos seguros, porque no se les da la gana o porque, simplemente, no se han dado cuenta (lo más probable).

Puta que cuesta.
Puta que duele.
Puta que puta.


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lunes, 24 de noviembre de 2008

Sincero

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Eso de ser sincero, de vez en cuando,

Te pasa la cuenta como si te tuviera pecados guardados,

Te pasa la cuenta sin misericordia alguna.


Eso de ser sincero, de vez en cuando,

Hace que no te des cuenta de lo bueno que puedes llegar a ser,

Hace que te des cuenta de lo malo que puede llegar a ser eso de ser bueno.


Eso de ser sincero, de vez en cuando,

Provoca los dolores de cuello, de espalda y de vida,

Provoca los temores de vida, de amor y de muerte.


Eso de ser sincero, de vez en cuando,

Engendra ese malestar estomacal y el dolor de cabeza,

Engendra victorias amargas y derrotas tristes.


Eso de ser sincero, de vez en cuando,

Da pie para pensar en cosas que no se debe,

Da pie para cosas que se piensa que no se deben.


Eso de ser sincero de vez en cuando,

Te deja un margen de error para la vida,

Te deja un margen de error para la muerte,

Te deja un problema enorme sin resolver,

Te deja solo.

Te deja solo.


Y es que no hay que ser un genio para darse cuenta.



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martes, 11 de noviembre de 2008

Estoy aléxico (Reposteado)

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Quiero quererte como te quiero querer,
Creo que no quiero creer lo que quiero,
Quiero creer que me quieres y que te quiero,
Creo que quieres que no te quiera, y no quiero.

Sueño que te quiero y quiero soñarte más,
Creo que quiero que me quieras de verdad,
Quiero quererte y dejar de soñar,
No quiero ni soñar que no me quieras jamás.

Vivo soñando con vivir una vida
Muero creyendo que no creo que viva
Muero queriendo que me quieras, mi vida
Vivo muriendo, no me quieres… ¡Qe Bida!


(Me dejaste aléxico, maldita.)






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Este intento de poema ya había sido publicado en este blog.
Lo vuelvo a publicar porque viene TANTO al caso hoy.
(Exceptuando el último adjetivo, claro.)

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Entrada número cuarenta y ocho (coma dos)

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Que trata sobre como iTunes puede hacer que te des cuenta de lo mal que vas por la vida, con solo mostrarte un tiempo aproximado de reproducción.


Sucede que llega un momento de tu vida en que te da gusto ver las cosas que realmente te interesan, ordenaditas. Eso me pasa con mis discos y mis peliculas (no con muchas más cosas).
Ordenando mi biblioteca de iTunes disco por disco con sus carátulas respectivas fui acumulando música de manera impresionante. Sobretodo al pensar que aún no adjunto a la biblioteca los discos con respaldos de mp3 que tengo en DVDs de datos. Respaldo que, digámoslo, es amplio.

Estuve trabajando en mantener una colección ordenada hasta que me di cuenta de algo maravilloso. iTunes te muestra un resumen en la parte inferior de la ventana que indica la cantidad de álbumes, el espacio ocupado en el disco duro y la cantidad de tiempo de reproducción que contiene la biblioteca.
Al último conteo, insisto que no he ingresado la parte "gruesa" de mis mp3, hay casi cuatrocientos álbumes y más de catorce días (casi quince) de reproducción. Eso significa que si pusiera a andar la lista de la biblioteca ahora, no se callaría hasta el día 5 o 6 de Noviembre. No es cosa poca.

Ahora bien, se preguntarán a que viene mi reflexión... Mi intención no es en lo absoluto refregarles en el rostro lo amplia que es mi colección de música, sino decirles (aunque no sé a quienes me refiero con ese "les") que iTunes puede cantar más de lo que yo aguanto esperando.


Gracias.




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viernes, 3 de octubre de 2008

¿Por qué?

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Yo sé por qué...


Porque cuando no sabes, piensas más de la cuenta.


¿Cuántas veces te he dicho que eso NO se hace?





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domingo, 21 de septiembre de 2008

Diez Años Después

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Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar,
no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual.

Si la casualidad nos vuelve a juntar diez años después
algo se va a incendiar, no voy a mostrar mi lado cortés.

Aquello fue un gran punto de partida,
pero a la vez qué fácil se te olvida.
diez años después quién puede volver atrás.
Estamos en la tierra cuatro días
y el cielo no me ofrece garantías:
diez años después mejor volver a empezar.

Si tu credulidad se deterioró en algún lugar,
no te olvides que soy testigo casual de tu soledad.

Si diez años años después no estamos igual, ¡qué le vas a hacer!
Otros diez años más y luego, empezar juntos otra vez.

Aquello fue una linda primavera
pero fue solamente la primera.
diez años después el tiempo empieza a pesar.
Me quedan balas en la cartuchera
pero te guardo siempre la primera.
diez años después mejor reír que llorar.

Una carta te di que nunca escribí, que nadie leyó.
Hoy, diez años después, todo sigue igual, nunca te llegó.
Dentro del corazón, al día de hoy, no queda lugar.
Si perdí la razón, no fue por amor, fue por soledad.

La vida es una gran sala de espera,
la otra es una caja de madera.
Diez años después mejor dormir que soñar.
No se puede vivir de otra manera,
porque si no la gente ni se entera, 10 Años después
quién puede volver atrás.
10 Años después mejor decir que callar.



Los Rodríguez
Palabras Más, Palabras Menos


sábado, 23 de agosto de 2008

No tengo título para escribir acá

Había dejado de escribir acá. En parte porque no tenía ganas y porque no me había dado el tiempo.
Siempre he sido cuestionado por lo mismo. Emprendo muchos viajes y rara vez los llevo a destino. Empiezo muchas cosas al mismo tiempo y dejo que el tiempo vaya imposibilitando mis acciones y aparentemente no tengo una excusa válida aparte del ocio y del pajerismo.
No lo niego. Hay cosas que debería haber hecho hace tiempo que aún no hago y cosas que debí haber dicho hace tiempo y que aún no digo. Cosas que por el momento se ven condenadas a morir en el intento y quedarse ahí cubiertas del polvo que deja el olvido y la frustración.
El problema aparece realmente de la mano de la perdida de credibilidad. En el fondo, si no concreto las cosas que me propongo el único que pierde, al final de cuentas, soy yo. Pero podría decir, tal vez, que si no las concreto es porque no quiero o porque algún motivo tengo para no hacerlo. Ahora lo de la pérdida de credibilidad viene al caso porque cuando pido ayuda o apoyo, cualquiera que sea su tipo, dudan y no saben si realmente vale la pena ayudarme.
Muy por el contrario, veo el caso de otras personas que sin haber hecho mucho previamente intentan algo y dan a conocer su interés y la ayuda les cae sola.

Siento que ante ciertas personas he perdido la consistencia en mis argumentos y la decisión en mis acciones. He pagado caro todo estoy, lo peor es que estoy recién empezando.

Lo trágico del asunto es que me estoy dando cuenta que para recuperar todo lo que veo perdido estoy obligado a sacar mi nueva idea adelante absolutamente solo y si eso implica sacarme la mierda tendré que hacerlo para demostrar que no todo lo que hago es en vano.

Estoy chato.

lunes, 5 de mayo de 2008

Y que el problema sea tan simple...

Y que de todos modos no sepamos solucionarlo.


Que la diferencia entre un problema y una solución sea tan poca, hace que hallemos esa diferencia enorme. Porque no vemos que la solución se mantiene siempre a un par de metros del problema y está en nosotros la dificultad para darnos cuenta.

¿Cuántas veces me han dicho eso?


Penélope, con su bolso de piel marrón y sus zapatos de tacón y su vestido de domingo.
Penélope, se sienta en un banco en el andén y espera que llegue el primer tren, meneando el abanico.

Dicen en el pueblo que un caminante paró su reloj, una tarde de primavera.
Adiós amor mío, no me llores, volveré antes que de los sauces caigan las hojas.
Piénsa en mí, volveré, es por tí.

Pobre infeliz, se paró tu reloj infantil una tarde promiza de abril, cuando se fue tu amante.
Se marchitó, en tu huerto, hasta la última flor, no hay un sauce en la calle mayor para Penélope.

Laralalá...

.....

Dicen en el pueblo que el caminante volvió... La encontró en su banco de pino verde.
La llamó Penélope, mi amante fiel, mi paz...
Deja ya, de tejer sueños en tu mente...
Mírame, soy tu amor, regresé....


Como diría un amigo mío... Acabo de entender la letra de la canción.


Penélope NO se dió cuenta que en frente de ella estaba por quién sufría, por quién lloraba, por quién la historia de su vida valía la pena ser contada.
En efecto, si hubiese reconocido a su amante adorado, Serrat no nos hubiese contado tal historia.


Así es la poesía, pues.
Como el ejercicio físico.
Si no duele, no sirve.


Me han dicho tantas veces que las soluciones están más cerca de lo que creo.
Creo que me han dicho muchas cosas.


Creo que prefiero meditarlo un poco más.
Aunque de tanto meditar se me ha ido la vida.






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lunes, 14 de abril de 2008

El sexo es

El sexo es Arte.







A R T E
















CULI
MAM
FOLL
CHUP
BES
PIS
TOC
PAJE
ROZ
SOB
GOZ
VIOL















El sexo es
(d)
ARTE
(El sexo es)
SANO

domingo, 6 de abril de 2008

Asesinatos

Maté a mi televisor por mostrarme lo que no quería ver.
Maté a mi lápiz por olvidar lo que quería escribir.
Maté a mi suerte por no acompañarme un día.
Maté a mis hojas por no aguantar el peso de mi pluma.
Maté a mi cama por hacer demasiado ruido.
Maté a mis parlantes por levantarme la voz.
Maté a mis libros por diferencias de opinión.
Maté a mis cortinas por taparme la vista.
Maté a mi cinturón por apretarme en demasía.
Maté a mi pelota de fútbol por no colarse en el arco al que la mandé.
Maté a mis zapatillas por hacerme tropezar.
Maté a mi gato por ser negro y tener esa mala costumbre de cruzarse.
Maté a mi perro porque al decirle “sit” no se sentaba.
Maté a mis enredaderas porque no se enredaban con el muro.
Maté a mis lentes por ensuciarse demasiado.
Maté a mis pantalones por atreverse a achicarse.
Maté a mis poleras por lo mismo.
Maté a mi guitarra porque no se sabía el Concierto de Aranjuez.
Maté a mi piano por estar en blanco y negro.
Maté a mi cubrecama porque reprimía a esta última.
Maté a mi colchón por tener complejo de playa.
Maté a mis discos porque se atrevieron a pasar de moda.
Maté a mis intenciones por indecorosas y poco astutas.
Maté a mis ideas por ser poco ingeniosas.
Maté a mis sentimientos por ser tan impulsivos.
Maté a mis lamentos por llorones.
Maté a mis sufrimientos por pasarse de sufridos.
Maté a mi pasado por ser mediocre y quedarse en el camino.
Maté a mis cuadernos por traerme malos recuerdos.
Maté a mis ideales por no ser ideales.
Maté a mi teléfono por impertinente.
Maté a mi espalda por dolorosa.
Maté a mi cuello por lo mismo.
Maté a mi cámara por capturar imágenes indeseables.
Maté a mis proyectos por inconclusos.
Maté a mi conciencia por inconciente.
Maté a mis certezas por inciertas.
Maté a mis dioses por insostenibles.
Maté a mis pasiones por poco apasionadas.
Maté a mis canciones porque no eran cantadas.
Maté a mis amores por imposibles.
Maté a mis pudores por insensibles.
Maté a mi maldad por maldadosa.
Maté a mi bondad por bondadosa.
Maté a mi inteligencia por quedarse dormida.
Maté a mi idiotez por causar problemas.
Maté a mi ropa por ensuciarse.
Maté a mi comida por acabarse.
Maté a mi piedad por despiadada.
Maté a mi amor porque no amaba.



Cuando descubran esto, me arrestarán y me matarán a mí también, por asesino.

sábado, 29 de marzo de 2008

Odiar siempre ha sido mi deporte favorito

Odiar siempre ha sido mi deporte favorito. Un regocijo en el alma para un deportista afín a los gritos, a los retos, reproches, regaños, sermones repetitivos y, a veces, excéntricamente rencorosos. Al volante, tanto los gritos a los otros contertulios de autopista como los reproches silenciosos a los mismos, emitidos en voz un poco baja o no tanto, hacia la gente que vaya en el coche conmigo. Incluso, al ir solo es un agrado tremendo el criticar de manera no tan católica a los imprudentes, poco atinados, desubicados y mal educados en lo que a manejar respecta.

Odiar siempre ha sido mi pasatiempo favorito. Al contribuir a la podredumbre de mi ya bastante podrido cerebro mirando la mediocre transmisión de la televisión, odio en voz alta a los personajes que aparecen en ella si es que no son de mi agrado. Los critico. A los periodistas que hablan mal, a los conductores que conducen mal, a los cantantes que cantan mal, a los comentaristas que comentan mal (definitivamente), a los actores que actúan mal, a los concursantes que concursan mal (con mayor razón cuando yo se de manera demasiado certera la respuesta a la pregunta que ellos erran), a los entrevistados que no responden a las preguntas (¡cómo detesto a los entrevistados que no responden a las preguntas!), a los jueces que juzgan mal, a los delincuentes que delinquen mal, a los editores que editan mal, a los asesinos que asesinan mal, a los directores que dirigen mal, a los escritores que escriben mal. Esos son párrafo aparte.

Odiar siempre ha sido mi trabajo favorito. Escritores, escritores, excretores, escritores, escritores, poetas, poetas, poetas, novelistas, ensayistas, poetas, escritores, novelistas, poetas, escritores, po-e-tas… Aquí tengo algunas dudas frente a mis odios, pero tengo puntos a favor porque reconozco y asumo mi responsabilidad con respecto a mi odio hacia algunos excretores o escritores que a mi juicio (y es ahí donde entran mis dudas para hacer de mi apreciación una regla general, pero como hablan de los gustos al apreciar las obras, lo más probable es que mi opinión poco y nada valga) escriben mal y no entienden la verdadera tarea que se les ha sido, desde mi punto de vista, mal encomendada. Creo que hay ciertos escritores a los que deberíamos quitarles (había pensado en decir “su pluma”, pero sería bastante poco realista, así que diré “su computador”) su computador y luego encarcelarlos y hacerlos pagar por daños morales. Hablo de aquellos escritores de literatura (algo dudosa) barata (en el sentido de pobre, no de su costo en las librerías) y que destacan por sus superventas. Pensarán quizás que hablo desde la envidia que me corroe. Están equivocados así que dejen de pensar aquello. Para mí son detestables. Algunos, creo, nacieron detestables, son detestables y morirán detestables. Aquellos escritores, novelistas, poetas que complican su escritura con intervenciones estridentes de Real Academia, con olor al “botón derecho-sinónimos” de Word. Esos que hacen de personajes descritos como incultos hablar como ministros de relaciones públicas europeo. Es una problemática de la sociedad que no ha tenido solución alguna en mucho tiempo (sobretodo en estas últimas décadas): la Literatura de Mierda. Es un término amplio, desde la autoayuda hasta algunos de los bestsellers más best sellers. Me refiero a la sociedad no con el afán de culparla una vez más de algún malestar público de la cultura o de la política o de cualquier cosa de la cual la sociedad ha sido culpada. Podría entrar en el discurso típico de la crítica a la sociedad de consumo y de la cultura de mall, pero no lo haré porque asumo que esa postura está algo inconcientemente aferrada a sus mentes. Yo entiendo a la sociedad y la acepto tal cual es. A que me refiero: las editoriales son empresas destinadas a la producción de libros para ser vendidos, por lo que si el libro editado no vende, no sirve y luego no se edita más, porque no cierra el ciclo del mercado de las editoriales. El problema es que la sociedad y más precisamente los consumidores compran cierto tipo de literatura (no por nada los Best Sellers se llaman Best Sellers) que les es grata, que les gusta, que les es cómoda. Ahí entran al baile aquellos escritores de novelas a veces enormes que tienden a ser leídos en un par de días. Escritores de novelas rápidas en ediciones de bolsillo. Aunque a veces hay que quitarle algo de culpa al escritor. Las editoriales por contrato piden una cierta cantidad de producciones que a veces son forzadas. Otras veces el problema radica en que un escritor es tan superventas que cualquier texto que escriban y firmen con su nombre se vende como pan caliente. A veces es una lástima que ese escritor haya escrito grandes obras para llegar a la cima y en la cima escribe basura para seguir vendiéndolas con la fama de las majestuosas obras anteriores y agrandando las billeteras y cuentas bancarias legales e ilegales de las editoriales correspondientes. Está el que mencionaba anteriormente que escribe con personajes trastocados e incoherentes (pero mal), el que escribió grandes cosas y que luego de diez años sin publicar lanza con bombos y platillos una pésima reescritura de una obra maestra (justificando con su amplio currículum la moral que posee para tal crimen), están también aquellos que escriben tres novelas de cuatrocientas páginas al año, aquellos que tras su trayectoria y premios se lanzan a traducir textos intraducibles (Traduttore, Traditore), aquellos que se llenan de orgullos, premios y honores, pero que al fin y al cabo caen en todos o algunos de los errores anteriormente mencionados o aquellos que se cuelgan de sus apellidos para justificar sus obras.

Odiar es mi placer preferido. Odio a los delincuentes que son capturados in fraganti. Me siento con la necesidad y con la profunda convicción de reprocharlos a larga distancia porque si yo cometiese aquellos delitos estudiaría bien el caso para no fallar, porque de fallar se acaba todo. Delinquir es una tarea que no puede errarse, de lo contrario son dignos de una crítica y de un castigo, ya que ni siquiera lo poco que hacen lo hacen bien. Por lo mismo halago a los tramposos de casinos que hacen millones y millones con ingeniosos planes y una vez que ya consiguen el dinero que se propusieron, se retiran y no vuelven nunca más a pisar el suelo de una sala de juegos. Ésos son los ladrones que valen la pena. Los otros aténganse a mis odios recurrentes.

Odiar es mi pecado preferido. Odiar de más. Odiar cuando se que no tengo razón y que si me escucharan los que son objeto de mi odio me desarmarían con un solo argumento. Odiar cuando quiero hacer prevalecer mi tesis incorrecta frente a otras posibles certeras. Odiar cuando no hay remedio para el mal que odio. Odiar desautorizado en la materia (el favorito y recurrente de muchos), como cuando odio a alguien por no hacer bien su trabajo o no cumplir bien su rol en algún cargo público o no tanto, sabiendo que yo difícilmente lo haría mejor. Odiar por odiar. Es un goce, un júbilo en las venas. Odiar es algo que alboroza el espíritu, reboza de alegría y de energía mi corazón. Según algunos, entre el amor y el odio hay una delgada línea, una delgada separación, yo creo que pensándolo matemáticamente, son dos conjuntos que se intersectan y el elemento que queda en dicha intersección soy yo.
(De verdad, si alguien se da la paja de leer esto diga yo, sólo para saber)

martes, 25 de marzo de 2008

La foto, la almohada, la tos

La foto.
Las lágrimas.
Las guitarras.
Los ojos.
El tiempo.
El pelo.
La vida.

La muerte.
La pena.
El olor.
La impotencia.
Los huesos.
El frio.
La vida.

La almohada.
Los surcos.
Las heridas.
El teléfono.
Los lentes.
El olvido.
La vida.

La muerte.
Los compromisos.
La tristeza.
Las promesas.
El orgullo.
La decepción.
La vida.

La toz.
El colchón.
La ausencia.
El adiós.
La nada.
El perdón.
La vida.


La vida.

viernes, 18 de enero de 2008

Extraño


Dos palabras:

TE MÓN


Y quien más podía estar detras de esto sino Andrés Calamaro.



Esto es Extraño. Hace parte del disco Palabras Más, Palabras Menos de la gran banda Los Rodriguez.



Si tú me extrañas a mí, yo no me olvido de tí.
¿Por qué coño separarnos?
Si tú me lloras a mí, hago lo mismo por tí...
¿Cómo enjuagarlo?
Y no es verdad que aquí nadie ha puesto un duro más.

Maldita apuesta feroz, y de por medio el amor...
Cuando faltas te extraño.

No es una canción de amor, eso al menos pienso yo;
es mucho más sano.
Con la opinión de Dios, quizás alguno de los dos
lo vea más claro.

¿Quién rezará, quién ganará este estúpido duelo?

Maldita apuesta de amor, que uno de los dos perdió.
Cuando faltas me muero...





No la pude pillar en Yutú, pero no sea huevón, señor lector y consígasela como sea y escuchela y desconchesumadrízese un poquito. (Me siento como aportando mi granito de arena al proceso.)



Hoy es viernes (y no es hueveo)



Nos vemos

jueves, 20 de diciembre de 2007

Moriré en Santiago con cenicero

·



He pensado muchas veces esto.
El poeta es arrogante. No sé si eso es bueno o malo, pero es.



Poeta que habla sobre sí mismo.
Habla sobre su nacimiento divino,
su paso por el abismo,
su caída por el abismo,
su vida por el abismo.

Da detalles de lo que tiene,
de lo que tuvo,
de lo que puede.

Se da atributos.
Pequeño Dios.
Y sale por sus puertas doradas para dirigirse al pueblo:

Oíd mis lectores,
bebed de mis rimas,
comed de mi prosa.
Alimentad vuestros espíritus
con mi verso divino.

Mas no toquéis demasiado
que todo este alimento poético está inscrito
y lamentaréis profundamente en vuestros culos
si alguna de mis rimas tocaseis.


Poeta presumido.
Poeta caprichoso.
Poeta mal criado.
Poeta egoísta.
Poeta engreído.
Poeta arrogante.


Poeta que suele hablar de sí mismo.
Poeta que suele contar lo que no nos interesa.
Poeta que suele presumir de sus bienes.
Poeta que suele resaltar su falta de bienes.

Poeta que prefiere cubir su rostro.
Poeta que lo muestra dos veces.
Poeta que prefiere esconder su nombre.
Poeta que prefiere robarse un nombre.

Poetas que deciden suicidarse demasiado temprano.
Una lástima.
Poetas que no se deciden nunca.
Una lástima.

Poeta arribista.
Poeta farsante.


Poeta que suele presumir de su potencial futuro.
Poetas que incluso presumen su muerte.



En cuanto a mi... ¿Poeta?
No lo sé.


¿Mi muerte?


Moriré en Santiago con cenicero.


·

viernes, 14 de diciembre de 2007

Silencio pido a la atención


Puedo sonar majadero, me da igual.
Hoy, gracias a un gran amigo, me encontré con un déjà-vu de ideas.
Recordé una de las varias conversación que tuve con Cristián Warnken unos meses antes de matricularme en Letras en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Me dijo que se había sentido muy decepcionado de la Licenciatura en Letras de la Católica, que era una carrera que pretendía hacer de la literatura una ciencia de la teoría. No le hice caso.

Ahora, por un lado me arrepiento. Me arrepiento de no haberle hecho caso, de haber confiado en el peso del nombre de la Universidad Católica en el potencial cartón. Digo "por un lado" porque si bien no encontré lo que quería en la literatura, aprendí muchas cosas de la vida que no puedo negar y conocí a gente que ha sido importante en mi vida y que seguriá siendo. Pero ese no es el tema.

El tema es que mi amigo en cuestión me mostró una columna publicada en El Mercurio, escrita por Cristián Warnken. No voy a hablar de más. Diré lo que tengo que decir solamente: Lo que habla Cristián en su columna lo he hablado mil veces en la Universidad con mucha gente. Yo entré a buscar elementos para escribir y apreciar la literatura. Lo que encontré está bastante lejos.

Les dejo la columna para que la lean, que concuerda con lo que yo pienso en un 5000%, si no más.


Gracias.

Felipe.




Atención pido al silencio

Cristian Warnken.jpg

Yo venía infestado -después de mi periplo por la academia- por lo que George Steiner denomina la "cháchara de altura". Había estudiado una licenciatura en literatura en Santiago, que había continuado bajo el falaz rótulo de "filología" en una universidad en Barcelona. No estaba enfermo de literatura -como el Quijote o Madame Bovary, grandes lectores-, sino de teorías, la mayoría de ellas surgidas en Francia con visos de fundamentalismo y beatería. El estructuralismo, el lacanismo y todos sus derivados ya habían consumado su devastación en el viejo continente, apoderándose de todas las facultades de humanidades, enarbolando la ilusión de crear una "ciencia" de estudios de literatura, con la mayor cantinflería de abstracciones nunca jamás desplegada en la historia de las ideas de Europa.

Yo era uno de los conversos a esa nueva fe, y Barthes, Greimas, Kristeva eran citados como nuestros Dun Scoto, San Abelardo, Santo Tomás posmodernos. La nueva escolástica analizaba poemas y cuentos como quien vivisecciona cadáveres o clava mariposas muertas sobre la plancha de un insectario. La terminología en boga nos daba la ilusión del rigor y, así, términos como "hablante lírico", "semema", "narrador intrahomodiegético" y otros eran nuestros horribles comodines, que lanzábamos sobre los textos, asesinando impunemente el goce, la inocencia, la libertad de la lectura.

Recuerdo perfectamente la primera vez que todos esos silogismos se me desmoronaron como molinos de viento fatuos y vacíos. Había sido invitado a asistir a una sesión de "la hora del cuento" que Angélica Edwards dirigía y en la que participaban unos 30 niños de básica en un colegio de la periferia de Santiago. Era en una biblioteca: los niños estaban sentados en unos cojines, reinaba ahí el desorden sagrado de la infancia, pero poco a poco un silencio y atmósfera ritual se iban instalando prodigiosamente en la sala, gracias a una frase mágica que Angélica repetía una y otra vez: "Atención pido al silencio, y silencio pido a la atención", extraída de unos versos del "Martín Fierro". Y, entonces, los niños se dejaban transportar, sobre una alfombra de palabras, para ir a encontrarse con Hänsel y Gretel o la Caperucita Roja o La Bella y la Bestia, antiguos compañeros de un tiempo mítico común.

Nunca había escuchado a una contadora de cuentos hacerlo con tanta elegancia, calidez, sin énfasis, ni morisquetas, impostaciones de voz o efectos especiales. Todo se jugaba en el arte de la palabra oral, desnuda, nacida de la imaginación y de la más genuina verdad.

Después de la lectura de un cuento, Angélica abría la conversación y ahí empezaba una reflexión colectiva mucho más vital e inteligente que las que yo había escuchado en las escuelas de filosofía. Yo no podía creer lo que estaba viendo y escuchando. Se podía hablar de literatura con profundidad y levedad, seriedad y espíritu lúdico al mismo tiempo, sin necesidad de hablar de "intertexto", "estrategias narrativas" y otros bizantinismos pretenciosos.

Angélica les devolvía a los lectores el control de los libros, liberando a éstos del secuestro de los intermediarios y del peso de mochilas innecesarias y pesadas.

De pronto, me sentí otra vez un niño ante la comunión y revelación que sólo el contacto directo con la gran literatura produce en nosotros. Me di cuenta, entonces, de que había perdido lo mejor de mi adolescencia rindiendo culto a los dioses equivocados. Villon, el poeta callejero del medioevo, se lamentaba diciendo: "Ah, si hubiese estudiado en tiempos de mi loca juventud". Yo, en cambio, me decía a mí mismo: "Ah, si no hubiese estudiado tanta tontería en tiempos de mi académica juventud".



Fuente: El Mercurio, Jueves 13 de diciembre de 2007.
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2007/12/13/atencion-pido-al-silencio.asp




lunes, 26 de noviembre de 2007

PureVolume.com/MUKHTAR

Os presento mi perfil en PureVolume.com
Subí una primera canción que, aunque no está 100% terminada.


Os invito a pasar.
http://www.purevolume.com/mukhtar


Cambios

Hace poco menos de dos meses que no actualizaba esto. Razones precisas no tengo.
Han habido cambios en la vida. Todo cambia, es cierto. Y veo que vienen más cambios aún. No se si para bien o para mal o para ambos, pero de que van a haber cambios, los habrán.
Mercedes lo dijo una y mil veces: Y así como todo cambia/Que yo cambié no es extraño...

Me sorprende, a veces mi facultad para auto eliminarme de ciertas situaciones. Notable. No creo que todos puedan desaparecer así como yo lo hago de ciertas situaciones poco agradables para la cuchara. A veces es doloroso, pero he aprendido a sobrevivir sin lo que antes correspondía a algo imprescindible para mi subsistencia.


El auto
La casa
La carrera
La vida
La muerte
La historia
Las ideas
Los proyectos
Las ganas
Los sentimientos


Todo cambió, cambia y cambiará.
Para el gusto de algunos y el disgusto de otros.
Para el bien de algunos y el mal de otros.
Para la felicidad de algunos y la tristeza de otros.
Para la tranquilidad de algunos y la rabia de otros.






Eso.





martes, 9 de octubre de 2007

Soy emo ¿Y qué?

Copio y pego la volá que escribí en el fotolog de una distinguida señorita de letras.

Asi de simple.


No sé. Yo creo que la vida en general tiende a ser de colores a primera vista y a ratos. En este momento creo que yo no tengo una nube negra sobre mi, sino un temporal completo: nubes negras, tormenta eléctrica, rayos, centellas, relampagos y lluvia y todo lo que una tormenta conlleva.
Cada vez me veo más depre, más emo, más todo.
Estoy chato del mundo, de sus alrededores y de todo lo que se relacione con el mundo. De hecho, acabo de colapsar brigidamente. Me acabo de moner los audífonos, y música muy fuerte, asi MUY.
Colapsé.

Sucede que el mundo es bastante ingrato. El mundo está en contra mía, creo yo.
De las mujeres ni hablar. Me jugaron una pésima pasada hoy. Y no sólo hoy.
Terrible.

Creo que hoy puedo decir que sí, estoy deprimido así 4 real. Estoy escuchando Cure, Mew, Placebo, hueas por el estilo. De ese tipo de música para deprimirse más. Es como el tipo de música que al estar deprimido te dan ganas de escuchar aunque sabes que te va a deprimir más, pero importa un carajo a estas alturas del partido, en el que voy perdiendo por goleada y no tengo delanteros goleadores. De hecho no tengo delanteros. De hecho, me quedé sin jugadores.
Era el arquero de mi equipo y resulta que, poco a poco, no me dí cuenta y el resto de los jugadores de mi equipo desaparecieron.
Son once jugadores contra mi y ya voy perdiendo de manera vergonzosa y, lo peor de todo, es que queda demasiado partido por delante.


Chao nomás.

domingo, 7 de octubre de 2007

Reflexiones varias y una que otra frikidad

.


19:23



...




19:35



....




19:44 y aún sigo callado mirando este recuadro blanco.

Hoy sentí como ciertas cosas me asechan en la vida.
El dolor de espalda, el dolor de cabeza, la potencial ceguera, la caída del pelo, el cansancio, la chatez (o chatidad, como prefiera) del mundo, la chatez (o chateamiento, como guste) de la vida, los huesos, el dolor en el cuello, el nudo en la garganta, la ceguera del corazón telescópico, entre tantas otras cosas.

Hace unos días, el viernes, fui con mi parner a Providencia a hueviar. Y en un momento nos quedamos parados en Lyon con Provi, afuera del Paseo Las Palmas mirando a la gente pasar. Y realizamos varios experimentos observativos. Pero, lejos el más interesante fue el intentar buscar a alguien "normal". Emos, góticos, o simplemente frikis varios. Nos costó demasiado. Finalmente, como a los 5 minutos de obsrvación decidimos que un viejo y una niña, que pasaron cada uno por su lado, podrían representar lo que nosotros pensamos que sería alguien "normal". De ahí surgió la interrogante: ¿Seremos normales nosotros?... Fuerte.

Cabe destacar, también, la cantidad de cosas frikis que se ven en dicha esquina... Los viejos que tocan jazz-tap-etc que ya son un clásico, el flaco de la gaita, los pokémones correspondientes, etcétera. Ahora lo interesante es parar a prestarle atencion a todo eso al mismo tiempo. Escuchar la gaita y la trompeta y el saxo y los zapatos del viejo del tap y el murmullo incesante de la gente y los autos y todo. Eso es lo que construye, mediante tantos personajes, la gran NADA que existe en esos contextos.




Otra cosa freak del día fue que busqué en Google Images el término "Postmoderno" y salió, entre otras fotos... una foto de DAVID BECKHAM!!!

Ahí uno se pregunta por el futuro del mundo. Aunque, como bien dijo mi Primín Peipiips: "Los postmodernos son unos ignorantes y unos irrespetuosos" (Sosteniendo con una mano el cigarro de maneria siútica y moviendo la otra mano al más puro estilo de una vieja cuica).



Volviendo al tema, si es que alguna vez hubo uno, la vida es irónica y te juega malas pasadas, ataca por la espalda, mala cosa.

Y el dolor de cabeza que me produce hace que a mas de tres horas de abierta esta ventana, termine abruptamente mi autodiscurso.

Iré a mirar por mi corazón-telescopio a ver si logro enfocar la estrella que aún no me doy cuenta cuan cerca está.

Un abrazo (un beso sólo para quienes lo merecen, creanme que son pocas personitas)


Felipe.




.

jueves, 4 de octubre de 2007

A rodar, vida mía

Es como cuando se está solo en un pasillo. Muchas puertas. Todas aparentemente iguales.


Veo el cerro hacia abajo y la curva precisa desde la cima hasta el supuesto valle. Y las ganas de tirarme rodando me asechan. Me encantaría rodar y rodar hasta llegar a las faldas del cerro y quedar tendido en el pasto, abajo, bocabajo o de espalda, da igual. En el pasto medio seco, silencioso, solitario.
Pero las piedras, los matorrales, las ramas espinozas, el barro. Aumentan las ganas de rodas y rodar.

Rodar por entre las flores secas. (Steve: pum, pum, pupupum, pupumpuu... etcétera)






Ayer leí el mismo libro otra vez.
Si. El mismo.
Si. Ya lo había leído muchas veces.
Si. Lo he leído tantas veces que ya siento que yo lo hubiese escrito.
De hecho, lo he leído tantas veces que creo que nadie más lo ha leído.
Lo he leído tantas veces que creo que si se hiciera una estadística, un noventa porciento de las lecturas al libro las he hecho yo.
¡Qué terrible!
¿Terrible?
Si.

Lo leí de nuevo.
Me gustó lo mismo y me desagradó lo mismo.

A veces debería preguntarme qué sería de ese libro sin mí.
Quizás nadie lo hubiese leído.


Quiero salir, sí, yo quiero vivir
y quiero dejar una suerte de señal
si un corazón triste pudo ver la luz
si hice mas liviano el peso de tu cruz
nada mas me importa en esta vida aún.
Chau, hasta mañana.




Y como dijo una gran mujer (a la que quiero mucho):
Me encanta la expresión "al carajo".



.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Cargando luces en el mar

(Con la ayuda de Steve, mi amigo.)



Pasan cosas extrañas en la vida.
El amor.
El temor.
El dolor.
El peor.

¡Qué coincidencia! Todos terminan en OR...



Cantemos, mejOR.




Ya no hay nada
que se pueda mirar
ya na hay nadie
para poder hablar
cargando luces en el mar

Flores secas
oxidando tu amor
flores secas
olvidando el dolor
cargando luces en el mar

Vivi la masacre
sin saber porqué
vivi la masacre
sin saber porque

Alguien esta matando
y no puede dejar
alguien esta matando
y no puede dejar
de pensar y escuchar
sobre un martes
sobre un martes de horror
en un martes
en un martes de horror
en un martes
en un martes de horror
en un martes


(Flores Secas - Los Tres)


Eso.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El que sabe... sabe

Y la sangre se mezcló con dicha inyección de líquido extraño.
Y la bolsa se hundió en el pequeño mar.
Y la molécula chocó con una compañera y quedó pegada a ella.
Y el abrazo hizo que nos quedaramos pegados también.


Cuatro.
Cuatro conceptos.
Cuatro ideas.
Cuatro formas de decir lo mismo.


Un pequeño paso adelante.

Tengo que decir algo

Es horrible cuando dices algo cargadísimo de ironía, sarcasmo y todo, todo...

y no te entienden.
y entienden todo lo contrario.

Es horrible.

Perdón. Tenía que decirlo.

lunes, 24 de septiembre de 2007

No sé pensar

.

El problema de pensar demasiado, sigue asechándome.

Pienso demasiado.
Pienso tanto en las cosas que no son, que llego a creérmelas.
Pienso tanto en tantas cosas que no son lógicas, que no son cuerdas.
Pienso poco en la verdad de las cosas.
Pienso en lo que no debería pensar.
Pienso mal. Ése es el punto.
Pienso en lo que no va a ocurrir.

Pienso en cosas que no debería pensar, porque cuando, de golpe me llega la realidad al cuello, caigo y digo, mierda… me estoy matando solo.

Me estoy matando solo con pensamientos que no debería haber nunca pensado.
Más bien, me estoy matando solo con los frutos de la realidad que te sobrepasa el cuello y empieza a mojarte las barbas, y al hablar reprochándote a ti mismo, el agua hace burbujas en tu boca, y soplas, por un segundo, por tus narices y cierras los ojos.

Me estoy matando a pensamientos y no me di cuenta que no se pensar.



No sé pensar.




sábado, 22 de septiembre de 2007

Viernes

Si hubiese que hacer una descripción de los días de la semana, diría que:



El lunes no me importa que esté azul
Tampoco me importa si el martes es gris
Me pasa igual que el miercoles
Los jueves no me importan,
Pero el viernes....

El lunes tu no puedes más
El martes me rompes el corazón
Y el miercoles también
El jueves aún nisiquiera empieza
Pero el viernes....

El sabado espera,
El domingo siempre llega demasiado tarde,
El viernes....


El lunes es negro y no me importa
El martes y el miercoles me da y paro cardíaco (no se si sobreviva)
El jueves no miro atrás
El viernessssss.....

El lunes, sostente la cabeza,
El martes, quedate en cama.
El miercoles igual
El jueves, mira los muros
Y el viernes....


Nunca será suficiente,
Ya basta de todo esto,

Today it's friday, as all days of the week.
Today it's friday, as the eigth days of the week.


viernes, 14 de septiembre de 2007

Igual que el cielo

Estaba pensando (sano ejercicio, gracias) que no todo lo que pienso debería pensarse.
Es que pienso lo que no se piensa, lo feo, lo malo, lo cierto.
Pienso luego existo (pésima traducción, ya que ergo denota simultaneidad, perdón)
Pienso, existo (ahí si), pero qué pienso define cómo existo.



Ayer caminaba y pensaba en cosas obvias. En cosas en las que uno no piensa. Pensaba en el ruido de los pasos. En las caras de la gente. En la gente (qué fea es la gente).
En los minutos, las puertas, los abrazos, el roce, los zapatos, la comida, las casas, el cielo.

¡Qué imágen más bella!
El cielo y tu.


(A veces pienso que el arguile de dios* ha de ser tremendo, para sacar tanta nube)


*AH?!

A veces pienso en quién me pidió que le mostrara como hacía ese truco,
ése que le hacía gritar,
ese que le hacía reir,
mientras se abrazaba de mi cuello...
A veces pienso en quién me ofreció, a cambio de mostrarle aquel truco,
escapar conmigo, lejos...

Girando en aquel borde vertiginoso,
besé su rostro y su cabeza, 
(el olor de su pelo casi me mata)
....


Pensé en ella... suave y única
Pensé en ella... perdida y sola
Pensé en ella... extraña como un ángel

Pensé en ella... como un sueño
Pensé en ella... igual que el cielo




Pensé demasiado en ella.
Tanto, que la olvidé.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Fidelity

No es sólo una tremenda canción de Regina Spektor.
(I never loved nobody fully... and stuff)
Es mucho más que eso.





Ella es conocida.
Mi querida.
Mi compañera.
Mi mi mi mi mi.
Mi niña mía.
Mi.





La foto es antigua.

Antiiiigua... de cuando dije:

Única.
De las pocas fieles.
La que cuando la acaricias, nunca te dice "no".
La que no te cambia por otro.
La que no te miente.
En la que puedo, siempre, confiar.
La que jamás me va a cagar...


Ésa.






Frank Gambale, gran guitarrista australiano, dijo enla clínica de guitarra que dió en Santiago el año pasado, que muchas veces pelió con su mujer porque ella le decía que parecía que quería más a la guitarra que a ella y, asi, entre nosotros, dijo... muchas veces era verdad.






Y es que no hay nada peor que....


A ver... cantemos una canción:



Algo que siempre esta ahi
algo que no es mentira ni verdad
malas costumbres, mal destino
un solo camino
del que nunca puedo renegar.

Hay algo malo dentro de mi
una especie de programa con error
una tendencia, una exigencia
muchas diferencias
de las que nunca puedo renegar.


¿Cómo dice el coro?
No escucho....



A ver...

Los meses pasan, los años se juntan
y todo da igual
las fantasias, las escenas de cine
tienen mal final.


¿Cómo dice?

(una ayudita)


Estoy bien me siento bien
pero es este un planeta muy inmenso como para.....



Bah... Al carajo... no se la saben.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Nobody said it as easy

¿Quién dice entender a las mujeres?


Yo siempre he pensado en que el negocio de mi vida es ese: dar cursos de "cómo entender a las mujeres"...  Claramente sería una estafa y he ahí el negocio.

A veces me pregunto, por ejemplo, cual es el afán de ir al baño de a dos. Osea, el camino se lo saben. No es complejo. Un profe de mi colegio decía que iban de a dos porque mientras una cagaba la otra le apretaba la cabeza. Aún encuentro que es demasiado cruel esa imágen.

Prefiero quedarme con que a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas, aún sabiendo que en algunos casos es muy complicado.


(Y lo peor del caso es que no vivimos sin ellas)

sábado, 1 de septiembre de 2007

Aturdido y confundido

Sucede que llevamos veinte años acá. Aún estamos de pié, pero no sabemos cuanto tiempo nos queda. Como todo en esta vida, nada es seguro y, como nada es seguro, le tenemos miedo a lo incierto. Llevo una vida de proyectos e ideas, muchos de ellos han fracasados por uno u otro motivo, ya sea por mis recurrentes errores o por las circunstancias de la vida.

Sucede que me canso de seguir. Sucede que no quiero seguir. No quiero seguir así, al menos. Con una vida que consume mi vida, que trata de aplastarme cada vez y de hundirme otro poco, cuando puede.

Sucede que entiendo que estoy incompleto.
Entiendo que, simplemente, yo solo no puedo.




¿Cómo se explican los temblores del cuerpo?
¿Cómo se aplica los modelos del cariño?
¿Cómo se diferencia el querer y el amar?
¿Cómo se entiende el amor?
¿Cómo se siente el amor?
¿Cómo se muere de amor?
¿Cómo se dice “te amo”?
¿Cómo se vive de amor?
¿Cómo se lee el amor?
¿Amor?

¿Qué es el amor?

El amor es, según la Real Academia, un “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Hace mucho tiempo que no encontraba un significado en un diccionario que llenara tanto mis expectativas.

El amor es un cliché, un mal necesario, un dolor del alma, cuando empieza, cuando surge. Pero a la hora de salir a flote y de hallar respuesta, es el sentimiento bello por definición. Es la belleza en sí misma. Es un arma de doble filo. Es, más que eso, un cuchillo de hoja bien afilada que tiene, también, filo en el mango.

domingo, 19 de agosto de 2007

Estoy aléxico

Quiero quererte como te quiero querer,
Creo que no quiero creer lo que quiero,
Quiero creer que me quieres y que te quiero,
Creo que quieres que no te quiera, y no quiero.

Sueño que te quiero y quiero soñarte más,
Creo que quiero que me quieras de verdad,
Quiero quererte y dejar de soñar,
No quiero ni soñar que no me quieras jamás.

Vivo soñando con vivir una vida
Muero creyendo que no creo que viva
Muero queriendo que me quieras, mi vida
Vivo muriendo, no me quieres… ¡Qe Bida!


(Me dejaste aléxico, maldita.)

jueves, 19 de julio de 2007

De presión moriremos todos




Miento cuando digo vivir tranquilo
Siento una carencia en mi existir
Cuento con papel y lapicera
Muero al decidir vivir

Lento avanza el correr de la tinta
Cuento lo poco que queda de mí
Viento, es el arma que mata palabras
Muero al intentar escribir

Creo entender lo que pasa en mi vida
Puedo aún tratar de intervenir
Hago escándalo buscando una salida
Muero al decir “morir”

Duermo en la impotencia y la rabia
Vivo una ironía falaz
Canto la vida y su enseñanza tan sabia
Muero al no sentirme capaz

Tengo temores que suelo ignorar
Sufro de amores que no puedo explicar
Sueño con vidas mejores, quizás
Muero al ver que no ha de pasar


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